Hachas y cetros de metal del Noroeste argentino prehispánico.

Introducción

Los momentos prehispánicos tardíos (ca. siglos X a XVI) en el Noroeste argentino (NOA) se caracterizaron por la consolidación de extensas organizaciones sociopolíticas, el crecimiento de grandes poblados y la intensificación de las actividades agropecuarias. El desarrollo de las fuerzas productivas apuntaló el surgimiento de los liderazgos institucionalizados y de las asimetrías sociales en el acceso al poder y a los recursos. Bajo estas condiciones, la manufactura de bienes artesanales experimentó un notable impulso, lo cual se verifica, sobre todo, en la alfarería y los metales (Tarragó 2000).

En este último rubro, los metalurgistas aprovecharon la experiencia técnica de siglos anteriores y transformaron algunos lugares de la región en verdaderos laboratorios de innovación tecnológica, poniendo a punto la aleación de bronce estañífero y diseñando sofisticados métodos de colada para elaborar objetos de cualidades singulares. Si bien los trabajos arqueológicos han dado a conocer numerosas herramientas, como cinceles y cuchillos, la mayor parte del metal producido se invirtió en la obtención de objetos de prestigio y ornamentales (A. González 1998: 367, L. González y Peláez 1999). Algunos de ellos, como las campanas ovales, las placas y las hachas con mango incorporado, alcanzaron grandes dimensiones y, dotados con la iconografía que resumía los grandes principios de la cosmovisión de la época, tuvieron un destacado papel en las prácticas religiosas (A. González 1983: 242, 1992: 143-148).

Luis R. González
Héctor D. Buono