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Las primeras fiestas cívicas en el Perú independiente:
emblemática y ceremonial bajo el Protectorado
Para subyugar a los hombres y hacerlos cómplices en el crimen del que los oprime, es preciso dominar su imaginación
A lo largo de casi dos siglos de vida republicana, el Perú fue construyendo representaciones de su presente, de su pasado y de su futuro a través de las fiestas cívicas. Todos los gobiernos buscaron legitimarse con relación al mito de origen de la república, la épica inmortalizada de la emancipación. La celebración del 28 de Julio corona el calendario cívico peruano. Hoy en día, en esa jornada el presidente asiste a un Te Deum en la Catedral y luego emite su esperado mensaje al país; el 29 se realiza la tradicional parada militar. Durante esas semanas se lleva a cabo el concurso nacional de bandas escolares, por ley deben colocarse banderas en las fachadas de las casas, la gente cocina platos criollos, a través de los medios se invita -con sinceridad o no- a reflexionar sobre el destino de la nación y se propone un balance del año político. Pero el 28 de julio no sólo divide el año político, sino también el año comercial: son los saldos de julio, el mes patrio. Por lo demás, es cierto que buena parte de la población capitalina aprovecha los tres días feriados para hacer turismo interno. La clase alta "hace patria" con una escapada a Miami. Hasta una poderosa cadena de supermercados organiza desde hace 20 años, algunos días antes de la parada oficial, un extraordinario corso de fiestas patrias.
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